Escribir correctamente (no necesariamente con talento) es fundamental a la hora de pensar en la composición de una entrada. A veces buenos escritores en papel fracasan en la redacción de un weblog. Y es que las reglas aquí son sutilmente distintas:

El formato
Si posees una personalidad oscura, demuéstralo con apuntes profundos sobre el pesimismo: nunca con letras grises sobre fondo negro. Que todo lo que escribes pueda ser impreso y leído en papel es una buena forma de saber si lo estás haciendo bien.

Los caracteres y su abuso
No utilices los signos de interrogación o admiración para enfatizar. Con uno basta y sobra. Si quieres dinamizar la lectura, haz un uso regular de las cursiva y la negrita, del modo que te plazca, pero siempre del mismo modo. Los tres puntos no son suspiros, ni indican un descanso mayor que el punto y seguido. No uses este signo permanentemente.

La tipografía
Las letras con serif (las que tienen patitas, como la times o la georgia) se 'prenden' mejor al ojo del lector que las sans serif (las que no tiene patitas, como la arial o la verdana, que son buenas para titular).

La línea
Si usas iframes o te agrada expandir la página, ten presente siempre esto: una línea de texto con menos de 25 caracteres, o con más de 70 caracteres, produce que el lector pierda el tope y pase de la primera a la tercera línea, distrayéndose del mensaje.

El aire
Intenta no sobrepasar las cuatro líneas de texto sin poner puntos y aparte. No importa que venga al caso: utilízalos. Los párrafos largos son bloques cerrados de hormigón, sin aire, sin blancos, y asustan a quienes leen frente a un monitor. Fundamental: luego de un punto y aparte deja dos espacios (enters) o prevéelo en la plantilla de estilos.

Los regionalismos
El mundo no acaba en tu país, ni la lengua castellana es la misma en todas partes. Intenta una redacción sin demasiados regionalismos; y si la entonación del post requiere el uso de ellos para dar ciertas pinceladas, bríndale opciones al visitante de otras latitudes.

La extensión
Sólo es conveniente extenderse más allá de los tres minutos de lectura (unas seiscientas palabras) cuando ya hayas conseguido un grupo de visitantes cautivo. Si estás en el proceso de captación de lectores, es aconsejable que seas conciso y breve.

Los sobre-entendidos
No pienses nunca, al escribir, en tus lectores asiduos, porque te predispone a redactar con sobreentendidos. Si estás narrando algo nuevo sobre un hecho mencionado en el pasado, ponte en los zapatos de un lector que ha llegado hoy por primera vez y por casualidad. Intenta atraparlo: ése es tu objetivo.